Tu cuenta personal es tuya y nadie más la ve. Las compartidas las abres tú e invitas a quien quieras —tu pareja, tu familia, un amigo, quien comparta piso contigo—: los mismos gastos, los mismos ingresos y las mismas tareas, con el nombre de quien apuntó cada cosa. Y si os repartís lo que gastáis, HAVIA lleva quién debe a quién.
Para Android, y el alta es libre. Hoy la app es gratis del todo — si algo no va, escribe a soporte@havia.app.
Un viaje, una cena, el piso: apuntas quién adelantó cada gasto y entre quiénes va, y HAVIA lleva los saldos. Ves quién te debe nada más abrir, y apuntar que te han pagado es un toque. Quien no tiene la app entra sólo con su nombre.
Cambias de cuenta con un toque. En la compartida todo el mundo registra y edita, y cada movimiento lleva la inicial de quien lo puso.
Lo que entra tiene sus propias categorías y su propio sitio. El balance del mes te dice en verde o en rojo cómo vas, sin que tengas que restar nada.
Pones un tope mensual a Alimentación o a Transporte y Análisis te enseña cuánto llevas gastado. Y te dice si vas por encima o por debajo del mes pasado, con la gráfica que prefieras: línea, columnas, anillo o por importe.
Alquiler, nómina, gimnasio: defines la regla una vez y HAVIA la registra cuando toca. Lo que todavía está por venir aparece marcado como previsto, en gris, y suma aparte: ves lo que llevas y en cuánto acabaría el mes.
Tareas con fecha, hora y aviso en el móvil, que se repiten cada semana, cada mes o cada año; en una cuenta compartida, lo que apunta otra persona te avisa también a ti, y lo apagas cuando quieras. Y listas con etiquetas, que no suman en ningún total. La de la compra la vas tachando mientras compras y, al terminar, HAVIA te propone el gasto con la cuenta y la categoría ya puestas.
El importe, la fecha, el concepto y la forma de pago salen del propio ticket, y la categoría la propone HAVIA a partir de tus gastos anteriores en ese sitio. Nunca rellena nada sin preguntarte, y no pisa lo que ya hayas escrito. El reconocimiento corre dentro de tu móvil, sin conexión: la foto no sale de ahí.
El botón + abre la hoja de registrar encima de donde estabas, y al cerrarla vuelves justo ahí. Lo demás —el balance, la gráfica, los objetivos, el calendario— se recalcula sin que tengas que abrir nada más.
Las tuyas y las compartidas juntas, ordenadas por cuándo tocan. Cada una lleva su color y el nombre de su cuenta al lado, para distinguirlas de un vistazo.
Cuánto se fue cada día de un vistazo, y un punto en los días que tienen algo apuntado en la agenda.
Cuatro maneras de ver el mes: línea y columnas por fecha, anillo y por importe por categoría. La que elijas se queda puesta, también si cambias de móvil.
«157,85 € de 250,00 € objetivo» debajo de cada categoría, con su barra, en las que le hayas puesto uno. Si te pasas, la fila entera se pone en rojo. En las demás pone «sin objetivo».
Las etiquetas son de cada lista, y filtras por ellas al instante. «Ir a comprar» la abre para ir tachando mientras compras.
Lo que apuntas se guarda en un servidor propio dentro de la Unión Europea. No se vende, no se cede y no se usa para perfilar a nadie: el producto aquí es la app, no tus datos.
Un interruptor en Perfil → Privacidad y datos, y a partir de ahí los fallos dejan de registrarse y de enviarse.
Una cuenta entera sale en un ZIP de CSVs, que se abre en cualquier hoja de cálculo.
El texto se reconoce dentro del teléfono, sin mandar la foto a ningún servicio. Si la guardas con el gasto, se sube como cualquier adjunto.
Se borra la cuenta y lo que había dentro. Sin correos de retención ni trámites.
Hoy está todo abierto y es gratis, cuentas compartidas incluidas. Si algún día deja de serlo, se avisa dentro de la app antes de que nada cambie: nunca se cobra nada sin que lo aceptes. Para Android.
Disponible enGoogle Play